Usmetal Festival 2026 - XVII Edición

Usmetal Festival XVII: el Metal volvió a encontrarse con la comunidad en Usme

La decimoséptima edición del Usmetal Festival reafirmó su apuesta por fortalecer la escena metalera local, distrital y nacional, reuniendo en el Parque Cuatro Caminos diferentes generaciones, sonidos y públicos alrededor de la música extrema. Pero esta edición tuvo además un significado especial: el Metal se convirtió en vehículo de solidaridad con las comunidades afectadas por el terremoto del 10 de agosto.

El pasado 16 de agosto, el Parque Cuatro Caminos, en la localidad de Usme, fue escenario de la XVII edición del Usmetal Festival, una jornada de música, cultura y encuentro comunitario que tuvo como protagonista al metal en sus diferentes expresiones.

Con entrada libre y una programación que reunió agrupaciones locales, distritales e invitados de trayectoria nacional, el festival presentó una muestra de la diversidad de la escena metalera actual, recorriendo sonidos como el nu metal, thrash, folk, speed heavy, death, metal sinfónico y metal técnico.

Sin embargo, la música no fue la única protagonista de esta edición.

El metal también se solidariza

En medio de la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto de 2026, que afectó principalmente al occidente colombiano y dejó miles de personas damnificadas, el Usmetal Festival decidió convertir su espacio en un punto de encuentro para la solidaridad.

La organización junto a Metal de las Montañas, Metal Unidos y El Expreso del Rock, habilitó durante la jornada un punto de acopio para recibir ayudas humanitarias destinadas a las personas afectadas por el terremoto, invitando a la comunidad metalera a sumarse a esta iniciativa. 

En Usme, esa solidaridad encontró un lenguaje propio: en el Metal.

Así, entre sonidos extremos, cerveza, y pogo, el festival recordó que la escena también puede movilizarse frente a las dificultades de otros.

Música, memoria y comunidad

Entre las bandas seleccionadas por convocatoria local estuvieron Dissonant Chant, Mmapakat, Animal Mind y Jauria, mientras que la representación distrital estuvo a cargo de Prophecy of a Reborn, Brainblast y Herejía.

La programación contó además con dos invitados especiales de trayectoria distrital y nacional: Ethereal, que regresó al escenario con la participación de su vocalista original, Ana María Botero, y Eshtadur, agrupación procedente de Pereira que presentó parte del material de su próximo álbum In Darkness All Shadows Gone.

La presencia de Ethereal permitió conectar diferentes generaciones de la escena, mientras que la participación de Eshtadur aportó una mirada hacia el presente y futuro del Metal colombiano.

Una escena que se construye desde el territorio

Más allá de los conciertos, Usmetal Festival continúa consolidándose como un espacio para la circulación de artistas, el encuentro entre seguidores y el fortalecimiento de emprendimientos relacionados con la cultura metalera.

Durante la XVII edición, el público también pudo encontrar espacios de merchandising, emprendimientos, alimentación y actividades complementarias, demostrando que alrededor del Metal existe una comunidad que genera cultura y economía.

Pero este año el festival dejó una imagen adicional: la de una escena capaz de mirar más allá de sus propios escenarios.

El punto de acopio convirtió al público metalero en parte de una cadena de solidaridad que buscó responder, desde Bogotá, a las necesidades de quienes fueron afectados por el terremoto del 10 de agosto.

El ruido también puede ser solidaridad

Después de 17 ediciones y 28 años de proceso, Usmetal Festival continúa construyendo una historia desde el sur de Bogotá. Una historia protagonizada por músicos, seguidores, gestores, emprendimientos y comunidades que han encontrado en el Metal un espacio de expresión y encuentro.

Esta XVII edición dejó claro que la cultura también puede responder ante momentos difíciles.

Mientras en el escenario sonaban las guitarras y el público acompañaba cada presentación, en otro punto del festival se recibían las donaciones destinadas a quienes lo habían perdido todo tras el terremoto.

Fue una manera de demostrar que el metal no solamente genera ruido.

La música extrema se vive de pie, entre pogos, riffs y abrazos; se comparte con los amigos, se disfruta en familia, se celebra con desconocidos que terminan siendo cercanos y se convierte en solidaridad cuando la comunidad más lo necesita.”